¿Como funciona la BVL?

On 12 junio, 2011, in Aprendiendo a Invertir, by iPragma
Un excelente artículo de Gonzalo Galarza Cerf, que desarrolla una explicación a lo sucedido el 6 de Junio, también denominado “Lunes Negro”.

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Cuando entra el miedo en la Bolsa de Valores de Lima (BVL), nadie quiere quedarse solo: desde el inversionista de a pie que adquiere pocas acciones hasta el operador que mira el mercado representando a una empresa con muchas acciones. Uno con un bolsillo apretado, el otro con uno más ancho y mayor liquidez. Ambos permanecerán como accionistas de una compañía (la minera JM, como en la infografía, por ejemplo) hasta que ocurra algo como un resultado electoral inesperado. Entonces, muchos querrán salir a vender y el precio de la acción bajará. En minutos ocurrirá lo que pasó el lunes 6: una caída histórica. Lunes negro, lo llaman.
“Cuando Lehman Brothers quebró, al inversionista no le preocupó el quiebre, sino que ese mercado ligado a la hipoteca desapareciera. Si pasa eso, ya no sabe el valor de su activo. En el Perú, si la bolsa de valores cae 12,45% y se cierra la sesión como ese lunes, al inversionista le preocupará cuánto podrá valer el precio de su acción. No sabe. Y ante la incertidumbre, vendes”, ilustra Alfredo Thorne, director general de banca de inversión de Banorte-Ixe.
El lunes 6, cuando la BVL cayó, obedeció a una lectura incierta del mercado: “No era un tema de conspiración, sino de especulación, de nerviosismo. El mercado estaba así: comprador con Keiko Fujimori y vendedor con Humala. Yo no juzgo la calidad de los candidatos. Eso lo interpretaba el mercado”. La BVL es una inversión a largo plazo, pero ante el miedo de que cambien las reglas de juego del mercado, los analistas recomiendan vender. Se desata un pánico financiero.

LA VISIÓN DEL MERCADO
En teoría, cualquier persona natural o jurídica puede invertir en la BVL. En sus instalaciones, en el Centro de Lima, se administra ese gran mercado compuesto por 263 empresas, aunque solo el 10% esté en constante movimiento. La compra y venta de acciones, contrario a lo que se piensa, se realiza en una oficina cualquiera de las 23 sociedades agentes de bolsa: en San Isidro o en Surco, trabajadores frente a sus pantallas cierran transacciones. Y el precio de las acciones –tal como afirma el gerente general de Kallpa SAB, Alberto Arispe– refleja el sentimiento del mercado, de miles de inversionistas en el mundo sobre cuál es la expectativa acerca del futuro de las empresas en el Perú.
Esa mañana del lunes negro, cuando la bolsa de Nueva York abrió, la expectativa y poca confianza de los analistas frente al mercado peruano ordenaba vender las acciones de algunas empresas nacionales listadas allá. Fue masivo. Se hizo cuatro veces más de lo habitual. Credicorp, que en promedio vende al día 1 millón 300 mil acciones, cerró ese día con 5 millones 184 mil. Southern, de 3 millones 300 mil acciones, pasó a 11 millones 799 mil.
“Es un volumen salvaje. Las AFP no pueden salir a comprar esas cantidades, no les alcanza. Al efectuarse esa venta grande y bajarse el precio tan fuerte en Nueva York, el inversionista peruano chico se empieza a asustar e intenta salir de la bolsa. El mercado local no puede soportar una venta de ese tamaño, se desploma. Alguien de clase media, que durante años ahorró US$100 mil y ve perder el 12% de ese monto en minutos, entra en pánico. No se queda a ver qué pasa”, señala Luis Felipe Arizmendi, presidente de GPI Valores SAB.
Algunos economistas, advierte este hombre que a inicios de los 90 impulsó los fondos mutuos en los bancos del Perú (otra forma de entrar en la bolsa con poco dinero y no verse afectado por las comisiones), no comprenden que el tema va más allá de lo financiero: están los factores emotivo y psicológico. Y el peruano, a diferencia del europeo y norteamericano, se basa en el dato que alguien le pasa, más allá de los análisis de diarios financieros. “Van a jugar en bolsa como quien va al casino”, afirma. Son expectativas frente a acontecimientos que aún no han sucedido.
“El pronóstico sobre el mercado y la economía marca un comportamiento en la bolsa. Es la dialéctica del rumor colocada en una clave más prestigiada que es la del medio de comunicación o la de la voz autorizada que lanza una opinión. Acá la gente nunca desacredita del todo la lógica del rumor, más bien se encarga de empujarla”, sostiene el psicoanalista y comunicador Julio Hevia.
Para Hevia, esta lógica del rumor y del juego permanente contra la pérdida, de estar al borde y salvar el día, hace que la caída de la BVL conecte con un taxista que no tiene ninguna participación en ella, por ejemplo. “Qué mejor abono para la especulación en un entorno como el nuestro donde nada es seguro y la cosa se define cada día. Aquí somos bursátiles de nacimiento. Ni hasta el más pintado la tiene segura”, dice.
Le llama la atención que, siendo el Perú un país que se recupera de todo, una caída como la del lunes anuncie una hecatombe: “Eso no entra en el análisis ni en el espectro de la reacción. Hay miedo generalizado. Cuando la bolsa es en realidad el termómetro de un conjunto de actores que maneja el billete. La participación del ciudadano de a pie es ínfima”.
El día viernes 10 de junio, la BVL cayó 1,4% luego de tres jornadas con ganancias. Los expertos señalan que la confianza tiene que venir basada en los mensajes y acciones del próximo presidente Ollanta Humala a partir del 28 de julio. El mercado estará nervioso y las acciones pueden bajar o subir, la bolsa es a largo plazo. Si bajan por la incertidumbre, todos venderán, nadie querrá ser el último en apagar la luz, a ver cómo ese día se torna negro. Los más arriesgados comprarán a bajo costo. De darse un posible rebote, ganarán y habrán vencido al miedo.
SEPA MÁS
LAS AFP
Sus compras son reguladas por la Superintendencia de Banca y Seguros. No adquieren, como dijo la congresista Cecilia Chacón, empresas junior: mineras en exploración.
MIRADA GLOBAL
En primer lugar se ubica la Bolsa de Valores de Nueva York, que mueve miles de millones de dólares al día. Después, están parejas la de Shangái y Londres. En Sudamérica, primero se ubica la de Brasil, siguen Chile, Colombia y Perú. Las tres últimas equivalen a la de México.
PROTECTORA
La BVL es pequeña y con poca liquidez, solo unos cuantos la operan de forma diaria, más es a largo plazo. Cuando cae más de 10%, se cierra la sesión del día. Así evita que la caída se distribuya en tiempo mayor. Con S/.500 millones se podría caer.

1 Response » to “¿Como funciona la BVL?”

  1. Interesante tema, felicidades al escritor

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